Desde inicio del año anterior se vio como los contenedores de residuos iban ocupando espacios en las calles y veredas de la ciudad de Don Raúl Alfonsín.

Iniciando en el centro y luego hacia los barrios, los recipientes fueron transformándose en parte del paisaje y aumentando su uso en la medida en la que los vecinos dejaban de estar atentos a colocar sus residuos en su canasto en tiempo y forma y dejaban para cuando podían, se acordaban o tenían ganas, el arrojarlos en el contenedor más cercano o en aquel que les quedara de camino a su trabajo, club o cualquier otro lugar en la que desarrollaran sus actividades cotidianas.

Esto en sí mismo le pareció bueno a la mayoría, porque el residuo dejaba de a poco de ser un motivo de preocupación para pasar a ser algo que se descartaba en cualquier momento.

Lo relatado no significó ningún problema durante los frescos días de invierno y primavera, pero comenzó a ser motivo de preocupación de muchos cuando las altas temperaturas originaban la rápida degradación de los residuos dentro de los contenedores y comenzó la solicitud de retiro o traslado de estos de un lado a otro por los olores que producían.

Es digno de mencionarse que esto es la segunda vez que ocurre, ya que en la administración de Norberto Fernandino (1995-1999) también se intentó con unos cuantos contenedores de chapa en la zona céntrica.

En aquel momento la Municipalidad no contaba con equipos para descargar los contenedores y esto debía hacerse a mano, con los inconvenientes que esto suponía, además que su característica técnica los hacía perder permanentemente lixiviados (liquido proveniente de la putrefacción de los residuos) y no había manera de lavarlos y mantenerlos limpios.

Es verdad que los contenedores utilizados ahora por las autoridades de nuestra ciudad son herméticos y por ello los más apropiados para impedir el ingreso de ratas y otros vectores, pero cuando la recolección se demora, pospone o no se realiza por cualquier razón, es frecuente verlos con las tapas abiertas y con ello perfectamente aptos para ser invadidos por ratas.

Esto hizo que varios vecinos estuvieran atentos al avance del hantavirus en distritos cercanos a Chascomús y en barrios densamente poblados, no ya como en otros años en lejanas ciudades del sur del País.

Sin duda la tendencia a la contenerización de los residuos ha contribuido a que sean algunas zonas céntricas las afectadas, ya que les permite a los roedores permanecer y reproducirse en estos lugares porque tienen la comida cerca y anidan con facilidad en cualquier lugar, sobre todo cuando esquema de higiene no se respeta a ultranza.

Todo lo expuesto se minimizaría si la administración que decidió la contenerización como método sabe que es imprescindible tener equipos de limpieza y desinfección de los contenedores y los tiene disponibles desde el inicio del sistema.

Desafortunadamente, como en la primera experiencia de los 90, esto no es lo que ha ocurrido en la ciudad de la laguna y esto deja en una situación de fragilidad enorme en términos de salud pública en un aspecto muy poco conocido por los habitantes de Chascomús (y otros distritos) que continúan desprendiéndose de manera despreocupada de los residuos en estos tachos plásticos a cualquier hora sin percibir la peligrosidad que esto determina.

Por ello es fundamental que las autoridades instrumenten métodos de limpieza y desinfección de los contenedores de manera inmediata. Es fundamental que preparen de inmediato un esquema que signifique que por lo menos, cada dos días estos serán lavados y desinfectados, además controle y proteja a los trabajadores del área de residuos con los elementos que los profesionales de la salud indiquen.

Los chascomunenses esperan ansiosos alguna comunicación de la gestión de Javier Gastónsobre los pasos a seguir en tan delicada cuestión.

FUENTE: AGENCIA NOVA