El Dr. Norberto Liwski expresó su rechazo hacia las ultimas expresiones públicas de la gobernadora Vidal en las que hizo referencia a las universidades públicas ubicadas en los sectores populares de la provincia de Buenos Aires.
El reconocido militante de los derechos humanos, que también reviste desde hace décadas en diversos ámbitos académicos de todo el país, manifestó su enojo a través de una nota de opinión difundida en redes sociales que a continuación compartimos:

NO PERMITAMOS EL RETROCESO EN LA EDUCACION PUBLICA
Las recientes declaraciones de la Gobernadora María Eugenia Vidal interrogándose ante su auditorio “¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la Provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?” han merecido el repudio de amplios sectores de la sociedad, dado que su indisimulable carga discriminatoria sobre los jóvenes de las barriadas populares, lesiona la dignidad de millones de bonaerenses con justa expectativa de superación no solo individual sino familiar y comunitaria.
La reacción del ámbito universitario y educativo en general, desplego de inmediato una respuesta que aun dentro de la diversidad, se ubicó en la defensa de la educación pública, inclusiva, de calidad, gratuita, popular, democrática y con sentido nacional y latinoamericano.
Las expresiones de Vidal desnudan un pensamiento profundo que podríamos decir es una reafirmación en la implementación de políticas públicas que tienen datos manifiestos en los componentes de gestión, sus fundamentos e incluso su apartamiento del estado de derecho al provocar un vaciamiento conceptual y operativo del marco normativo al cual debería sujetar sus decisiones.
Me permito un breve repaso por algunos antecedentes que conducen a las posiciones aludidas.
Durante el año 2016, en su gobierno se descendió en varios puntos el presupuesto de educación respecto al promedio de los últimos años, tendencia que se mantuvo los períodos siguientes.
Marco su prioridad en la primera infancia, y a pesar de que miles de niños y niñas entre 4 y 5 años no acceden a la educación inicial publica por falta de oferta y servicios adecuados, durante los años 2016, 2017 y lo que va del 2018 no se ha invertido para corregir esta situación respecto de la construcción de jardines de infantes.
En su incalificable declaración pública, la Gobernadora reafirma esta prioridad en una injusta contraposición con las políticas para adolescentes y jóvenes. Prueba de ello es el efecto provocado por las Resoluciones 1657/17 y 828/18 de la Dirección General de Educación y Cultura de la Provincia, por las cuales miles de jóvenes han perdido la condición de alumnos regulares del nivel secundario. Solo en el Distrito de La Matanza sobre diez CENS – Nivel secundario para jóvenes y adultos-, 640 jóvenes fueron excluidos del sistema con marcado desconocimiento sobre su trayectoria educativa.
En el mismo orden de ideas se inscribe el decreto de la Gobernadora N° 958/16 por el cual se crea la “Unidad para el desarrollo del Capital Mental”. Posiblemente indagando sobre esta decisión resulte menos sorprendente su estigmatización por los niños que crecen y se desarrollan en ámbitos de carencias económicas y fundamentalmente impedidos de ejercer plenamente sus derechos por ausencia responsable del Estado.
Precisamente, el decreto aludido desconoce de manera absoluta el niño, niña o adolescente como
sujeto de derechos, lo cual contradice la Convención sobre los Derechos del Niño de jerarquía
constitucional y las de leyes nacionales y provinciales de educación y protección integral de
derechos de niños, niñas y adolescentes.
La Gobernadora fue advertida de la gravedad de esta orientación por medio de una carta firmada
por destacados profesionales de la salud y la educación. Como única respuesta informo que el tema
fue derivado al Ministerio de Salud. El concepto y la estrategia de políticas públicas que se
desprende de Capital Mental retorna al antiguo concepto biologista, nos reinstala en el positivismo
y en nombre de la neurociencia se pretende que la desigualdad social y educativa se aloja en el
cerebro. Han avanzado con abundantes recursos en esta orientación y su mensaje sobre la pobreza
y la universidad no es más que una escalada de mercantilización de la educación y someter a la
exclusión social y educativa a amplios sectores infanto juveniles.
La crueldad de su discurso tropieza, porque posiblemente lo ignore, con la memoria colectiva de
nuestro pueblo que no renuncia a los logros de la Reforma Universitaria implementada durante el
gobierno del Presidente Hipólito Yrigoyen, ni la gratuidad de la enseñanza universitaria concretada
por el Presidente Juan Domingo Perón.
En ese derrotero histórico las nuevas Universidades Publicas con asiento e incidencia en el ámbito
bonaerense confirman el camino recorrido y del cual no se retrocederá.