Se trata de un efectivo que prestaba servicios en la Comisaría Quinta de Mar del Plata y que fue trasladado a la Jefatura Departamental de Chascomús, investigado porque su patrimonio no se condice con sus ingresos rasos: tiene un BMW X6, una moto Triunph y seis propiedades”, señalaron las fuentes. También resaltaron que, en el marco de la causa, ahora se investiga los vínculos con la Jefatura Departamental de Mar del Plata.

La denuncia anónima que llegó a la Dirección General de Asuntos Internos de la Bonaerense alertaba que en el Comando de Patrullas de Mar del Plata adulteraban el cuentakilómetros de los vehículos y se quedaban con la plata del combustible.

La investigación comenzó y, tras una auditoria a fines de abril, seis policías fueron desafectados de la Fuerza y ahora los investiga la Justicia por asociación ilícita para defraudar al estado. Según el titular de Asuntos Internos de la Bonaerense, adujo que las causa que recayó en la UFI especializada en Delitos Económicos marplatense, a cargo del fiscal David Bruna. El fiscal Bruna, además de investigar el grado de participación de las estaciones de servicio de la zona en la estafa, “también les imputa el delito de asociación ilícita a los policías porque, más allá del robo del dinero, no salían a patrullar”. Los policías desafectados son el ex jefe del Comando de Patrulla de Mar del Plata comisario Flavio Casas, el subcomisario Alejandro Bravo, quien fuera titular del Comando de Patrulla zona Sur de Mar del Plata, el capitán Cristian González, el oficial subinspector David Domínguez, el teniente Gustavo Fugas, y oficial subayudante Victoria Campana, de la división Logística, según fuentes del Ministerios de Seguridad. En la causa se descubrió que los policías adulteraban los odómetros de las motos, aunque se investigan si ocurría lo mismo con todos los vehículos del Comando de Patrullas de Mar del Plata. “Se llevaban la motos a la casa de uno de los policías desafectados, ahí las desarmaban, metían los cuentakilómetros en una máquina, adulteraban la marca y, luego, los volvían a poner en los vehículos para regresarlos al Comando”, explicaron la metodología. “Pasaban combustible por kilómetros que no recorrían y se quedaban con la plata”, indicaron y es por eso que se investiga a las estaciones de servicio de la zona, ya que para comprar la nafta cada vehículo tiene una tarjeta con un monto de dinero estimado por mes (cada patrullero reciben 5.000 pesos mensuales) con la que se paga la carga. Además, hay un séptimo policía al que se investiga por sus lazos con esta banda.