Imagen ilustrativa

El hombre comenzó a masturbarse al lado de una mujer, que asustada bajó llorando del ómnibus. Los choferes llamaron a la Policía pero el fiscal que intervino aclaró que se trataba de un delito no punible, por lo que el denunciado no fue detenido y debía seguir viajando en el micro. Los pasajeros evitaron que vuelva a subir a la unidad y casi lo linchan.

El llamativo episodio ocurrió en un micro de la empresa cordobesa “Fono Bus”, que partió desde la localidad de Santa Teresita, en la costa atlántica, rumbo a la estación de Retiro, en la ciudad de Buenos Aires. Tuvo lugar mientras circulaba por la Ruta 2, a la altura del conocido parador “Atalaya” situado en Chascomús.

Según relató el periodista Gustavo Gómez, que estuvo en el lugar, al llegar a esa localidad el transporte se detuvo abruptamente y una joven bajó en estado de shock y llorando. En principio, los pasajeros creyeron que se trataba de un malestar personal, pero luego se enteraron de lo que realmente estaba pasando.

Es que dentro de la unidad viajaba un hombre de aproximadamente 30 años comenzó a masturbarse en el asiento del acompañante que ella ocupaba. Uno de los pasajeros que advirtió la situación alertó a los choferes, que de inmediato llamaron al 911. Pocos minutos después se hizo presente la policía en el lugar.

A raíz del episodio, el óminibus estuvo varado en medio de la ruta durante largas horas. Finalmente, el fiscal que actuó en la causa de la Unidad Funcional de Instrucción Descentalizada 10 de Chascomús, desestimó la denuncia, ya que el delito no es punible de cárcel, ni detención, por lo que el joven quedó en libertad.

Como consecuencia de esta decisión, los choferes se vieron obligados a seguir trasladando a este hombre ya que había pagado su pasaje y la empresa temía una denuncia en su contra por no llevarlo. Sin embargo, según contó Gómez, los pasajeros impidieron que el hombre vuelva a subir y se produjeron incidentes.

Ante la negativa de los pasajeros de que el hombre accediera nuevamente al micro donde se había masturbado, y bajo la amenaza de lincharlo si lo hacía, la empresa decidió entonces de mutuo a acuerdo con el denunciado, enviarlo de regreso a Buenos Aires en el próximo tren que salía a las 5 de la mañana.