Más allá de ser parte del Gobierno de coalición que conforma junto a Cambiemos, el radicalismo puertas adentro sabe que tiene poco poder dentro de la alianza oficialista. En ese sentido, las autoridades del histórico partido pugnan por conservar el poder y el caudal de votos que garantiza el sello en cada uno de los distritos del país, y en particular de la Provincia de Buenos Aires. En Chascomús, el partido gobernante ensayó una estrategia de supuesta interna con candidatos del PRO para ganar el distrito.

Cuna del radicalismo, donde nació el ex presidente Raúl Alfonsín, el partido centenario atraviesa una importante crisis de representatividad. Hasta ahora el sello lo manejaron algunos dirigentes locales, impidiendo que otros lo utilizaran. En este contexto no consolidaron una plataforma de Gobierno que los posicione como opción de alternancia frente al oficialismo, hoy en manos de Javier Gastón, ladero de Sergio Massa.

En Chascomús, el sector más importante de la UCR es conducido por Ricardo Alfonsín y Liliana Denot. Dentro de ese espacio están los concejales Jorge Brucetta, actual presidente del Comité -quien además ubicó a Santiago Dos Santos como primer candidato a encabezar el Concejo- y Osvaldo Casalins. Al mismo tiempo, Hugo Denot -hermano de Liliana- está al frente del PAMI local y también es un hombre clave en la estructura que responde a ese bloque.

Por su parte, el segundo sector en importancia es el gobbismo, conducido por el ex intendente Juan Gobbi y Gustavo López, hoy funcionarios provinciales. Ellos tienen dentro de sus filas a los concejales Aníbal José Maffeo y Claudia Pérez Cazal. En la nómina local ubicaron como segunda candidata a Lorena Márquez.

Y por otra parte, el tercer sector de la UCR es liderado por Alejandro Bartoletti, secretario del partido, y Flavio Ponce, uno de sus laderos.

Más atrás aparece el espacio del vicegobernador Daniel Salvador, quien no tiene demasiada injerencia allí, más que la de ser el presidente del partido a nivel provincial. Tanto es así que su representante en Chascomús, Cristian Basualdo, ni siquiera es oriundo de ese distrito, aunque ocupa el lugar de referente en el congreso provincial partidario. Así y todo logró colar a Ignacio López como tercer candidato en la lista, lo que generó sorpresa en el micro clima local, ya que se trata de alguien que no posee militancia política ni partidaria.

Pese a este panorama, el PRO en Chascomús no tiene presencia, ya que el radicalismo reniega de su condición de pertenencia a Cambiemos. Tanto es así que sus principales referentes eran José Fares (marido de la titular de la ANSES) y Lito Fernández (titular del centro de referencia del ministerio de Desarrollo Social), dos dirigentes que mostraron su falta de experiencia en el armado político, lo que derivó luego de las primarias en el liderazgo de Ramiro Ferrante al frente de ese espacio.

Sin embargo, lo que intentó constituirse como una interna entre radicales y dirigentes de Cambiemos en las PASO, puede advertirse hoy como una especie de engaño al electorado, teniendo en cuenta que el radicalismo chascomunense parece esconderse detrás de las figuras de la gobernadora María Eugenia Vidal Ramiro Ferrante para intentar lograr obtener cuatro concejales -con tres propios-, ya que los que siguen en la lista son radicales puros (Nivio, López y Márquez).

Fuente: LetraP