Alfonsín se expresó por facebook: Por qué rechacé ser candidato

Alfonsín se expresó por facebook: Por qué rechacé ser candidato

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Necesito contarles las razones por las que no he aceptado ser candidato por la UCR en Cambiemos. Me voy a limitar, en este caso, a desarrollar una de ellas.

Esa razón a la que me refiero no tiene que ver, como dicen algunos, con mi posición al momento de discutirse la conformación de Cambiemos (cosa que algunos de los que opinan ni siquiera conocen bien). “No acepta la candidatura -escuché por ahí- porque no está de acuerdo con Cambiemos”. Por supuesto, no se dan cuenta que al atribuir mi decisión a esa razón, me están haciendo un elogio. Me refiero a lo siguiente: hoy no es moneda corriente que por razones como esas, se rechacen cargos o candidaturas políticas.

Lamentablemente. Pero bueno, allá ellos.
Si tiramos un poco del hilo de la siguiente frase, podemos llegar a la razón por la que no quiero – ni debo- ser candidato. Todos repiten “yo quiero que al Gobierno le vaya bien”. La frase está bien, en un ciudadano de a pie, pero es insuficiente en un dirigente de un partido que forma parte Cambiemos. Uno espera de este último algo como lo siguiente: “yo quiero que el gobierno haga las cosas bien”. La primera frase me parece propia de un espectador, la segunda de un protagonista responsable.

Veamos pues. Cambiemos es un frente que reúne a fuerzas que piensan diferente. Y no se trata de diferencias banales. La República hizo que se reúnan partidos que, en circunstancias normales, competirían entre sí. Pero claro, gobernar no es sólo detener y reparar el daño institucional republicano. Es mucho más. Y respecto de todas esas otras cosas que es gobernar, entre los partidos que componen Cambiemos, hay diferencias importantes. Diferencias que surgen de las respectivas cosmovisiones partidarias.

Dadas esas diferencias, la UCR se comprometió, en el caso de no ganar las Paso, a hacer valer los recursos político institucionales del partido, para influir en las decisiones, en el rumbo de la gestión (y a no avalar decisiones que considerara perjudiciales para el país). Pues bien, las Paso no se ganaron, pero el partido no cumplió su compromiso (me refiero a su Conducción Nacional). A cambio de ello, asumió el rol propio de convidado de piedra (dicho sea de paso, este comportamiento, pone en tela de juicio la legitimidad de ejercicio de la autoridad máxima de esa conducción).

Si el Partido Radical en lugar de decir “yo quiero que les vaya bien” hubiera dicho “yo quiero que hagan las cosas bien”, la actitud hubiera sido distinta. Hubiera exigido ser tenida en cuenta antes de que se tomen las decisiones. Fíjense ustedes: se creó sí, en Cambiemos, un mecanismo para discutir candidaturas; aunque éste era innecesario porque esa es la razón de las PASO. Sin embargo, un mecanismo para que el partido pudiera opinar antes de que se tomen las decisiones más importantes, ese nunca se reclamó. Ni creo que vaya a hacerlo.

Por eso pienso que mucho más útil a los ciudadanos y a mi propio partido es que me dedique a trabajar junto a los radicales que, a lo largo del país, están convencidos de que la Unión Cívica Radical no está cumpliendo con la finalidad que inspiró su nacimiento: servir a quienes sufren las consecuencias de una sociedad injusta.