Desde que Macri llegó al gobierno, el neoliberalismo -mediante sus herramientas capitalistas de desinformación en cadena- ha logrado instalar una nueva manera de operar políticamente que sigue -de modo subalterno- la misma dirección de los grandes medios hegemónicos para instalar mentiras y así favorecer a la derecha gobernante. Los nuevos actores políticos generan desinformación desde las redes sociales: son conocidos como trolls (o troles en castellano) y se encargan de distorsionar -desde posts y comentarios- todo tipo de información u opinión que circula por internet. Trabajan desde una base, varias horas al día, y son muy bien rentados.

Hace unos meses esta práctica aterrizó en Chascomús, increíblemente el gobierno municipal financia a un reducido grupo de trolls para que operen en contra de sus opositores. Hablamos de financiación porque, Código Ch, el sitio anónimo en cuestión, es una página web con dominio propio desarrollada en código html. Es decir: está desplegada por un diseñador y un programador, hay un trabajo profesional para que el portal se muestre personalizado. Y eso no se hace gratis.

La diferencia con cualquier otra página (de estas características) es que Código CH opera desde el anonimato, por lo tanto se permite todo tipo de atribuciones -nefastas en la mayoría de los casos- como: chismeríos, rumores, referencias inocuas e informes que no conducen a nada y que están hechos solo para desprestigiar -de la manera más cobarde- a funcionarios y militantes que se oponen a las decisiones –muchas veces arbitrarias- de la actual gestión.

Código Ch carece de estilo periodístico, ya que son varias manos las que teclean -según la ocasión- y el fin no es lograr un buen producto informativo, sino proteger al gobierno de Gastón difamando a sus opositores. Por supuesto que están vinculados con medios locales que responden -también por dinero- al oficialismo, solo basta con ver, en la lista de links, la emisora que distinguen para confirmarlo.

Su mayor virtud es el anonimato, su mejor herramienta: la documentación y la información ilegal que les brindan desde el municipio (esto está comprobado en datos precisos que vuelcan en algunos informes).

Operan en una mesa sobre la ochava del café más céntrico de la ciudad y pasan a cobrar todos los meses por Cramer 270. No les interesa el periodismo, se nota, a todas luces, que están muy cómodos con esta función que el gobierno municipal les ha otorgado. Son trolls rentados.

Por: Anibal Paccione / Director: FM La Rockola