Samsung Galaxy S8, el móvil que es todo pantalla

Samsung Galaxy S8, el móvil que es todo pantalla

Samsung Galaxy S8

El Samsung Galaxy S8 ya es oficial y responde, como se esperaba, a todas y cada una de las filtraciones que se han ido produciendo durante las últimas semanas. Es una práctica que está alcanzando a todos los fabricantes y que convierten los eventos en una presentación de fecha de lanzamiento, precio y poco más.

Samsung ha apostado por crear dos modelos, de 5,8 y de 6,2 pulgadas de diagonal de pantalla, que estarán disponibles en tres colores (Midnight Black, Orchid Gray y Arctic Silver) y se lanzarán en España el día 28 de abril, si bien llegan el 21 a otros países.

Entre sus características, destacan el botón de Home tras la pantalla, el lector de huellas en la parte trasera, la resistencia al agua, el diseño simétrico y, sobre todo, la pantalla de bordes y esquinas redondeadas en formato 2:1, esto es, más larga que las habituales pantallas actuales. Vamos, lo que se había filtrado.

Por eso, probablemente, en las presentaciones no hubo mucha sorpresa. Por parte del equipo de Samsung se podía detectar una sensación entre el orgullo y la inquietud; era algo así como: “mirad lo que hemos hecho” y “esperamos que todo salga bien”. Las ganas (y la necesidad) de que no falle nada en estos nuevos terminales parecen ser las culpables de que el S8 sea un móvil evolutivo más que una gran revolución. No hay gran salto hacia adelante, aunque la “pantalla infinita” hay que verla para apreciarla.

Estamos ya acostumbrados al aspecto del Galaxy S7 Edge, por lo que no nos sorprende que el diseño del Galaxy S8 (y el S8+) sea precioso, sobre todo cuando activas la pantalla y ves que el marco lateral ha desaparecido y apenas existe en la parte superior e inferior.

Si hasta ahora habíamos alabado el trabajo de LG en su G6 con una pantalla de 5,7 pulgadas en el cuerpo de un móvil de 5,2 y un ratio pantalla del 80%; el elogio para los S8 es mayor. Han logrado un ratio del 83,3% en el S8 y del 83,9% en el S8+. No exageramos al decir que es casi todo pantalla.

Pero, ¿es manejable un terminal con esa pantalla? Sí si cambias el formato convencional de 16:9 a 18:9. Es lo que hizo LG para reducir la anchura de su G6 y lo que ha hecho Samsung. En este caso, la proporción no es exacta 18:9 (o 2:1) sino 18,5:9. De esta forma han logrado un móvil de 5,8 pulgadas de diagonal que mide 148,9 x 68,1 x 8 milímetros y pesa 155 gramos, es decir, que se puede manejar con una mano.

Para lograr que casi toda la superficie frontal sea pantalla (superAMOLED con resolución en los dos casos de 2.960 x 1.440 y una densidad de 570 puntos por pulgada en el S8 y 529 en el Plus) no sólo han ocultado el botón de home debajo de la pantalla, sino que han desplazado el lector de huellas a la parte trasera.

Precisamente, es una de las pocas pegas que se le puede encontrar en una convivencia corta a este terminal. El sensor de huellas no ocupa una posición central convencional, sino que, en lugar de estar bajo la cámara, está a un lado. El dedo, hasta que el usuario se acostumbre, va a tener que buscarlo y me temo que en muchas ocasiones terminará justo en la lente de la cámara.

Otra pega, aunque los terminales que tocamos eran precomerciales, es que necesitan urgentemente una capa oleófuga. La superficie trasera de los S8 atrae la grasa de la piel como la miel a las moscas.

En la cámara han sido conservadores. Algunos rumores hablaban de sumarse a la corriente de las cámaras dobles, al menos en el S8+. Pero habrá que conformarse con una. La trasera de 12 megapíxeles y la delantera de ocho, en ambos casos con una apertura de 1,7, muy luminosa. Y apoyada por software como el autofoco inteligente, reconocimiento facial o el procesador multiimagen, que toma tres imágenes y las combina en una mejorada.

No hemos probado en ojo propio el sistema de autenticación biométrico; entiéndase como reconocimiento del Iris, pero lo hemos visto funcionar incluso con el asistente Bixby (véase más adelante) y funciona con rapidez. Era otra de las filtraciones de una tecnología que ya estaba disponible en otros terminales, como ZTE.

La pantalla grande permite realizar multitarea con más facilidad que con superficies más pequeñas y en formatos menos apaisados. Sin embargo, no basta con tener una pantalla de 5,8 (o 6,2) pulgadas y en un formato 2:1. Hay que tener un procesador que lo soporte.

En este caso, los nuevos Exynos tienen un rendimiento un 10% superior que la CPU del S7 y un 21 % más de potencia gráfica. En ciertos mercados, el procesador será el Snapdragon 835 de Qualcomm, pero no es el caso de España. Acompañados en ambos casos de 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, ampliables con tarjetas de memoria SD hasta 256.

¿Y la batería? Sin experimentos: 3.000 miliamperios en el S8 y 3.500 en el caso del S8+. En comparación con los modelos del año pasado, y sobre todo, por evitar los problemas que tuvieron con el Note 7.

No llegará a las estanterías españolas hasta dentro de un mes. La distribución internacional comenzará el 21 de abril, pero no estará a la venta en nuestro país hasta una semana más tarde, el 28. Los precios: 809 por el Galaxy S8 y 909 euros por el Galaxy S8+.

Pero los móviles no han sido la única novedad del evento de presentación de Samsung. Uno de los accesorios de los teléfonos tiene tanta relevancia como los dispositivos en sí porque intenta convertir el Galaxy S8 en un ordenador.

No es la primera vez que se intenta. Desde Microsoft hasta Asus lo han intentado y el último que parece sumarse a la tendencia ha sido Apple con una de sus más recientes patentes. La idea es sencilla: utilizar la potencia de los actuales teléfonos inteligentes para convertirlos un el corazón de un ordenador convencional.

La propuesta que hace ahora Samsung se llama DeX, por Desktop Experience, y consiste en una base en la que se puede encajar el novísimo Galaxy S8 para trabajar con él igual que si estuviéramos delante de un ordenador.

La base tiene dos conectores USB 2.0, puerto HDMI para enlazarlo con el monitor, Ethernet para conectar directamente el S8 a la red de datos por cable, y alimentación que le sirva para cargar la batería del móvil y para poner en marcha el ventilador encargado de disipar el sobrecalentamiento que puede generar el S8 trabajando como el corazón de un ordenador. La salida HDMI es compatible con resoluciones de hasta 4K y 30fps, por lo que seguramente sea más recomendable funcionar a 1080p y 60fps.

Para que la experiencia de trabajo sea igual (o lo más parecido posible) a enfrentarse a un ordenador, al conectar el S8 a la base se activa la funcionalidad Galaxy Desktop que muestra en el monitor el área de trabajo de un ordenador que se maneja con un teclado y un ratón conectados por cable o Bluetooth a la base.

Además del DeX, que costará alrededor de 150 euros, se volvieron a mostrar las Gear VR, ya presentadas en el Mobile World Congress, desarrolladas con Oculus, compatibles con los Galaxy desde el S6, que llega con un mando a distancia. El Gamepad detecta el movimiento, además de contar con una superficie táctil y permite interactuar con las gafas de realidad virtual sin tener que recurrir al control integrado en la parte lateral derecha de las propias gafas.

El nuevo asistente Bixby fue el que más problemas dio durante la demo. También es cierto que fue la demostración más larga y en la que querían enseñar su potencialidad, y en eso se quedó: Bixby es más potencial que real. No quiero decir que no funcione, sino que se le adjudican muchas más características en potencia de las que actualmente tiene.

De momento, lo más primero que destaca de Bixby es que funciona atendiendo al contexto y actúa en función de él. Funciona en inglés y en español internacional, por lo que no está del todo adaptado a nuestro país y puede presentar alguna inconsistencia en este sentido.

Lo segundo es que se pueden encadenar instrucciones que se le han dado y, lo tercero, es que aprende del uso. Un ejemplo: se le puede pedir (se activa mediante la pulsación de un botón dedicado en el lateral) que nos muestre la galería de fotos, que seleccione una de las fotos y que la convierta en el fondo de pantalla del móvil.

A día de hoy, no hay una gran diferencia con lo que son capaces de hacer otros asistentes y app, pero Samsung parece empeñado en hacer de Bixby un asistente realmente inteligente. Y cuando Samsung se empeña hay muchas posibilidades de que lo logre. Ahora bien, si me pregunta alguien si Bixby será un factor de compra del S8, le contestaré que actualmente, no.