maximo“Los compañeros me invitaron para contarme lo que pasa y así ayudarnos, sirve para tener en cuenta lo que se sufre, no sólo en la provincia de Buenos Aires, sino también comunicar lo que sucede en nuestros pueblos, como la provincia de Santa Cruz”, dijo el diputado nacional Máximo Kirchner, en diálogo con La Tecla Patagonia.

El hijo de la ex presidenta se llegó hasta Ensenada, donde fue recibido por el jefe comunal Mario Secco y otros diez jefes comunales del Frente para la Victoria. Otros tanto mandaron representantes, alegando “problemas de agenda”, entre otras excusas.

¿Cómo evaluaría los primeros 100 días de Mauricio Macri?
-Es muy difícil evaluar un gobierno en los primeros cien días. Creo que tendría que haber más decisiones no basadas en los revanchismos personales, sino en función de las necesidades de la gente. En vez de generar trabajo y esperanza se está generando odio. Además se trata de ocultar una mirada económica que se tiene sobre el país y debiera ser expresada no justificando todo con una herencia sino en sus propias creencias. Los mismos dirigentes que hoy gobiernan proponían hacer esto en 2013, en 2011, en 2008 y desde 2003 en adelante. No quiero decir que no haya problemas, cuando uno asume una responsabilidad en una intendencia, en una gobernación o en cualquier trabajo, encuentra problemas. De eso se trata también, de encontrarlos y solucionarlos para que los sectores de la sociedad que están más desprotegidos no sufran las consecuencias que hoy están sufriendo porque no piensan en ellos.

-La intendenta de La Matanza dijo en la Cumbre de Bolívar que había gente que se acercaba a pedir comida. ¿Esto es algo que se trató hoy o que manifestaron?
-Los compañeros manifestaron que están sucediendo cosas que no pasaban producto de varias políticas, como la Asignación Universal, como la fuerte presencia del Estado en lugares donde es necesario que esté que el estado esté siempre. Si esto se empieza a acrecentar como contaron algunos intendentes en sus pueblos, la verdad que son malas noticias, porque no hay que volver a esa Argentina. Nos dijeron que íbamos a cambiar por un país mejor y creo que lo que estamos viendo son las ideas más primitivas de lo económico y la política desde la vuelta de la democracia hasta acá. Estas políticas no tienen nada de novedoso o creativo, las puede hacer cualquiera. No es necesario ir a Harvard o haber sido empleado de la JP Morgan, simplemente hay que hacerlo, nada más.

-¿Cuál es su opinión respecto a las declaraciones de Espinoza, sobre que si explota el conurbano salta el Presidente?
-La Argentina la pasó muy mal con este tipo de situaciones. Creo que son un llamado de atención a las decisiones que se toman. El presidente Macri dijo cuando asumió que si se cometían errores había que marcárselos, que había que dialogar y consensuar. Lo que hace el compañero Espinaza es marcar una situación social que se vive en algunos lugares, bastante agitada y convulsionada. Hay que recordar que la sociedad argentina no hace mucho tiempo la pasó muy feo y aparte, sinceramente no soy partidario de este tipo de cuestiones, porque cuando suceden estas cosas, los muertos los ponen siempre los mismos. En el debate de los buitres una compañera leyó los nombres de las personas que fueron asesinadas desde un auto de civil, sin que haya en Argentina ningún preso ni responsable político por esa situación. Eran todos jóvenes, el 80% de las víctimas tenía menos de 30 o 35 años. No queremos eso porque es lo que se trabajó todos estos años, con mejores o peores resultados. Uno no la pone en el ángulo todos los días, muchas veces querés hacer algo bueno y las cosas no salen, pero siempre hay que definir desde el lado de la gente, pensando, porque no se gobierna con números sino con personas, porque números puede hacer cualquiera de los que estamos acá. Ahora… ¿a qué costo?. Lo que está avisando Espinoza es el costo de cuando se maltrata a la gente.

-¿Crisitina cómo está?
-Bien

-¿Cuándo va a volver?
-Cristina está citada por el Poder Judicial el 13 de abril, ahí vendrá. El 10 de diciembre Cristina tenía los votos para hacer lo que ella quisiera y decidió no hacer nada ni tener fuero. Por eso tiene claro a quien tiene que enfrentar para seguir protegiendo los intereses de la sociedad, y también se hace cargo de las consecuencias de haber enfrentados esos intereses para que la sociedad viviera mejor. La revolución de la alegría no puede ser así, no hay que generar odio.