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Leo Olivera: De Chascomús a Sudamérica, solo y en bici clásica de mujer

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OLIVERA LEOUnir Chascomús con San Juan solo y en una bicicleta clásica de mujer fue una locura, pero aquellos 1.500 kilómetros recorridos en once días ya son una anécdota para Leo Olivera, que actualmente está viviendo una nueva travesía que partió desde la ciudad lagunera, siempre arriba de su Musetta blanca, con destino sudamericano.

“Me voy nuevamente de viaje, aunque ahora quiero recorrer Argentina y Sudamérica. Serían muchos más kilómetros y debería estar regresando en abril, por la facultad; en un momento se me ocurrió Alaska, pero me llevaría un año o más también, y puse un freno jaja”, le comentó días antes de partir a EL SUPLENTE el estudiante de Diseño Industrial.

Hoy, con tres semanas de esta nueva locura en rutas – por ahora – argentinas, Motoneta, como bien se conoce al joven chascomunense de 23 años, contó detalles del viaje que esta vez es solidario, ya que las empresas ATALAYA y CAROSIO harán donaciones a entidades de bien público por kilómetro recorrido.

En un principio, Olivera le explicó a EL SUPLENTE la razón de ser de esta nueva travesía: “Por un lado está el desafío personal, como puede ser escalar el Volcán Lanin o cruzar la Cordillera a pie. Por otro, las ganas de viajar, conocer y experimentar sabiendo que fuera de nuestro lugar de siempre hay cosas muy buenas, Me pasó lo mismo cuando me fui a vivir a La Plata: yo estaba cómodo, bien en Chascomús y tenía un poco de miedo como sería lo nuevo, y fue muy bueno”.

De lo aprendido en este tipo de locuras, Leo aseguró que “son viajes donde salís con lo que necesitas y en el camino te vas dando cuenta que siempre llevas algo demás y empezás a descartar. En estos casos las cosas tienen otro valor, el mejor ejemplo es el agua, que es lo más importante que existe, o un baño de agua fría; hasta un colchón”.

En cuanto a lo que despierta en el otro al informar su travesía, el ex futbolista de la Liga Chascomunense detalló: “Algunos me felicitan, otros no me creen supongo, y la mayoría me dicen que estoy loco, con lo cual estoy de acuerdo. Mirá si me quedaba todo el verano trabajando, lo único que cambiaba en mí era tener más plata, que ya no me interesa tanto como antes. Entonces renuncié, agarre la bici y me fui. Cuando vuelva a La Plata, busco otro trabajo, hoy prefiero disfrutar de la libertad que tengo y que muchos tienen y no disfrutan”.

Continuando con su elección de vida y mirada crítica, Motoneta añadió: “Hay chicos que entran en una fábrica y se ponen contentos sin saber que van a tener 15 días libres por año. A los 65 años van a ser lo que quieran, pero no se dan cuenta de eso porque en lo único que piensan es en comprarse el mejor celular, la moto, después el auto (y cambiarlo muchas veces) y la casa. Seguramente no se dan cuenta pero viven en esa burbuja de comprar (en cuotas), viven para pagar lo que compran, hacen horas extras para lo mismo, para los logros de sus vidas. Ellos, para mí, están locos”.

Sobre la elección de compañera de viaje, Olivera explicó: “Muchos me preguntan por qué en esa bici, yo pienso por qué no lo haría, si anda bien, no se viene rompiendo, además es la que me lleva a todos lados. Sé que puedo hacer tranquilo 100 kilómetros por día y en las subidas hago más fuerza, hasta me paro pedaleando, porque sino, no se puede. El que quiere que sea más fácil, que le ponga cambios, yo me tengo mucha fe. En estos viajes, además de conocer lugares, aprendés a vivir con poco, valorás todo y la gente piensa que andas solo, pero todos son buena onda por acá, así que estás continuamente conociendo gente de todos lados”.

Dejando un poco de lado su visión y filosofía, y yendo al trip que se encuentra realizando, Leo le informó a EL SUPLENTE que “viene todo excelente hasta Salta, donde estoy actualmente. Aproveché e hice muchos kilómetros en pocos días. Ahora, en las rutas mochileras, voy más tranquilo, conociendo gente y compartiendo los mismos caminos. No estoy pedaleando todos los días, disfruto un poco más”.

Luego, Motoneta añadió: “Llevo como 2.000 kilómetros recorridos, y ya estoy conforme porque pude subir al Infiernillo, que son más de 3.000 metros, muy sufridos pero excelentes, así como la subida a Tafi por la Selva Tucumana, pensé que estaba en el Amazonas jaja”.

Por último, con miras a lo que viene, el poco convencional viajero chascomunense adelantó: “Pensaba salir del país los primeros días de febrero, pero voy a hacer tiempo porque están los Carnavales en Jujuy y todos los recomiendan, así que estaré ahí y después sigo para Bolívia, donde voy hacer el Camino de la Muerte”.