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El otro Maradona

Porque nació un día como hoy de 1895, se considera el 4 de julio –desde el año 2001- como el “Día nacional del médico rural”. El Doctor Esteban Laureano Maradona es “el otro” Maradona. La ley 25.448 lo inmortalizó para siempre, al menos desde el aporte burocrático de las efemérides que cada tanto, suelen recordarse. Pero esa trascendencia merecida, este galeno la logró en la práctica, en el trabajo cotidiano a través de toda su vida. Cincuenta años de esa vida dedicados desde la modestia y el esfuerzo sin mayores intereses, al esfuerzo a favor de comunidades olvidadas, en un ignoto pueblo formoseño, como es Estanislao del Campo. Los pueblos originarios de esa fronteriza zona del país, dan testimonio y fe de sus esfuerzos en aspectos sanitarios, pero además económicos, culturales, humanos y sociales.

Renunció a lo que pudo ser, por capacidad, estudios, formación y clase social de la que surgió. Se bañó entre los pobres, y a ellos dedicó íntegramente sus emolumentos. Dejó para la posteridad libros editados, y muchos más sin que hayan sido impresos. Trabajos como antropólogo, aportes sobre el estudio de la flora y la fauna que lo rodeó al cabo de décadas.

Su ejemplo es imposible de seguir, al menos de forma completa e íntegra; dejó la vara alta, demasiado para el resto de sus colegas, no obstante lo cual permite sí marcar un camino y una actitud, que en su esencia debe ser reclamada a aquellos que se forman en base al objetivo de dar respuestas en materia de salud al conjunto de la comunidad. Dijo Maradona: “si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, este es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien a mis semejantes”.

Murió en Rosario, ciudad a la que “bajó” para pasar sus últimos años, sólo cuando la enfermedad que lo complicó ya largamente anciano, lo obligó a abandonar su Formosa tierra adentro. Murió en esa ciudad santafesina, el 14 de enero de 1995.

 

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